La CBI en el Siglo XXI

Latinoamérica se reúne en Chile para definir el futuro de las Ballenas
01/08/2018

En la próxima reunión de la Comisión Ballenera Internacional, que se realizará en Florianopolis, Brasil, existe una oportunidad para crear un nuevo paradigma donde los cetáceos no se consideren un recurso marino, sino un componente clave para mantener y restituir la productividad de los océanos.


Centro de Conservacion Cetacea ‐ Chile, Centro Ecoceanos ‐ Chile, Fundación Cethus ‐ Argentina ,
Fundación Promar – Costa Rica, Instituto Baleia Yubarta – Brasil, , Humane Society International ‐
Latinoamérica, el Instituto de Conservacion de Ballenas – Argentina y Organización para la
Conservacion de Cetáceos – Uruguay.


Este documento es el resultado del análisis llevado a cabo en una reunión de coordinación realizada el 30 de julio, organizada por el Centro de Conservacion Cetacea.

Agradecemos a la Cancilleria de Chile y en especial al Embajador José Fernández por invitarnos a ser parte de este importante encuentro y a compartir con todos ustedes nuestro punto de vista acerca del futuro de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) en un contexto en el cual en muchas ocasiones se cuestiona si este foro es disfuncional o no, si tiene que adecuarse sus objetivos, ya sea a sus orígenes o al contexto presente.

Coincidimos en que este foro es el competente aunque no exclusivo para abordar los complejotemas de protección de los cetáceos y la salud de los mares. Estos son los temas que nos unen.



La vida, todos sabemos, es un proceso dinámico, de renovación y cambio, en respuesta a constantes y complejos desafíos. Este proceso no es ajeno a los organismos multilaterales, tales como la CBI, que deben reflexionar para lograr la urgente adecuación de sus objetivos, estructuras y procedimientos a un mundo en acelerado proceso de cambio.

A nuestro entender, desde la adopción de la moratoria global sobre la caza comercial de ballenas a principios de la década de 1980, el trabajo de la CBI ha evolucionado hacia la conservación y el uso no letal de todas las especies de ballenas, incluidos los pequeños cetáceos.

Sin embargo, la presión de una minoría de países balleneros amenaza con obstaculizar este proceso de evolución, con el fin de mantener a la CBI rehén de sus intereses obsoletos y arcaicos. Si bien muchas poblaciones y especies de cetáceos se encuentran en recuperación aún permanecen muy debajo de los niveles pre explotación comercial. Esta recuperación no debería ser tomada por las naciones balleneras como una posible puerta que se abre para reanudar las capturas comerciales ya que la situación de los océanos no es la misma a la pre‐moratoria. Y, de hecho, la abultada agenda del Comité de Conservacion con un número creciente de Planes de Manejo de la Conservacion de especies y poblaciones, la incorporación continua de temas, tales captura incidental, colisiones, enmallamientos, ruido oceánico de origen antrópico, redes fantasma, entre otros, demuestra que los esfuerzos de cooperación internacional tienen que orientarse a disminuir las amenazas que enfrentan los cetáceos en los océanos.

Hoy, la conservación y el uso no letal de las poblaciones de cetáceos también debe argumentarse en todos los ámbitosː políticos, científicos, culturales y sociales, en relación al rol que tienen la protección de la salud de los océanos y la recuperación de las estructuras y funciones de los ecosistemas acuáticos de los cuales las ballenas son parte fundamental. Recuperar nuestros sobrexplotados y contaminados mares y océanos resulta clave para la vida en el planeta, la seguridad alimentaria y fortalecer a las comunidades costeras. Para que la CBI siga evolucionando es necesario contar con un sólido bloque de países decididos a defender la moratoria proactivamente y a cerrar los vacíos legales que permiten por ejemplo la continuidad de la capturas bajo permisos especiales. Deseamos destacar ante todo que la CBI no es disfuncional (aunque durante en el debate tuvimos visiones polarizadas frente a este tema) sino que necesita adaptarse, evolucionar y, para lograrlo, nuestra región tiene un rol clave.

Todos los aquí presentes sabemos que el Grupo Buenos Aires (GBA) durante los últimos 15 años se ha convertido en un bloques vital de países fuertemente comprometidos en este proceso evolutivo y de modernización de la CBI. Sus principios fueron muy bien expresados en la presentación por el Director de Medioambiente en la apertura de este encuentro. Desde las organizaciones de la sociedad civil tenemos la certeza de que este Grupo ha sido clave para defender el derecho de nuestras naciones al uso no letal y no extractivo de las ballenas; a instalar la importancia del turismo de avistaje de ballenas para el desarrollo de nuestras comunidades costeras.

Otro importante logro, cuya importancia no queremos pasar por alto, es el liderado por el anfitrión de esta reunión, que ha sido la adopción de la resolución de funcionamiento de las ballenas y los ecosistemas. A nuestro entender, en este tema tenemos una oportunidad para crear un nuevo paradigma donde los cetáceos en general no se consideran un recurso marino sino un componente clave para mantener y restituir la productividad de los océanos.

En resumen, el GBA es un bloque que se ha constituido como expresión de la voluntad conservacionista y provida en nuestros océanos, así como de los intereses estratégicos regionales y está llamado a jugar un papel clave en el desafío de colocar a la CBI de cara al siglo 21. Ahora bien, desde nuestra perspectiva el GBA luego de un período de expansión firme‐ enfrenta crecientes desafíos y dificultades. •

Las restricciones presupuestarias limitan la capacidad de varios países para participar y sostener sus membresías. • La bianualidad se presenta también como un obstáculo para dar continuidad en el trabajo articulado y proactivo de la región. • Otro aspecto clave son los cambios que se producen en las delegaciones. Estas dificultades, desde nuestro punto de vista se podrían subsanar si el GBA tuviese una agenda regional y una estrategia de largo plazo de carácter integral que asegure la conservación de las poblaciones de ballenas, en estrecha colaboración con la sociedad civil, comunidades costeras y científicos que, a su vez, fortalezca la voz y proteja los intereses de América Latina y el Caribe en una CBI en transformación. Esta estrategia marcaría un rumbo y una agenda sostenida más allá del cambio de representantes de las delegaciones. De ese modo se permitiría que los países miembros tengan una hoja de ruta y un compromiso de mantener viva la agenda grupal.

Esta reunión del GBA, por lo cercana a la próxima plenaria, requiere que toda la atención se ponga en el análisis de las propuestas que se abordarán próximamente en Brasil. Y nos honra poder contribuir con ustedes gracias a la invitación del gobierno de Chile, que va en línea con la resolución adoptada sobre la participación ciudadana en la CBI –también propuesta por Chile–. Sin embargo, no queríamos dejar de plantear este tema para poder ya ir pensando en un próximo encuentro tal vez durante la próxima reunión plenaria o en los meses posteriores donde podamos entre todos construir una estrategia a largo plazo del Grupo Buenos Aires. Muchas Gracias y agradeceríamos recibir sus comentarios.


Presentado por Roxana Schteinbarg ‐ Instituto de Conservación de Ballenas en nombre de: Carolina Cassani ‐ Fundación Cethus, Carolina Macie l‐ Humane Society International, Elsa Cabrera ‐ Centro Conservacion Cetacea, Juan Carlos Cardenas ‐ Centro Ecoceanos, Javier Rodriguez Fonseca ‐ Fundacion Promar, Milton Marcondes‐ Instituto Baleia Yubarta y Rodrigo Garcia Pingaro ‐ Organización para la Conservacion de Cetaceos


 

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