
“Juntar turismo con salmonicultura en jaulas, es alentada torpemente por algunas autoridades, que se dejan encandilar por las promesas de los salmoneros”, son algunas de las críticas que académicos e importantes sectores productivos de la Región de Magallanes realizan a los intentos de grandes compañías por instalar centros industriales de crianza de salmón en fiordos y canales de Magallanes.
Punta Arenas de Chile, 22 de julio de 2010. (Ecoceanos News)--La actividad de Turismo en la Región de Magallanes se encuentran en estado de alerta ante la arremetida de la industria del salmón para acelerar la entrega de más de 1200 concesiones solicitadas, y por las declaraciones del Subsecretario de Pesca, Pablo Galilea, quien comentó que están trabajando en apurar los plazos de tramitación de los permisos para facilitar un "crecimiento importante de desarrollo" de la salmonicultura en esa zona sur austral.
"Soy partidario que en todas partes donde existen condiciones naturales para que se desarrolle esta actividad se pueda hacer (...). Magallanes, en particular, presenta condiciones para esta industria", afirmó Galilea.
Al respecto, desde Punta Arenas José Vera Guisti, economista de Universidad de Chile y Director (s) de Cámara de turismo Austro Chile, dijo a Ecoceanos News que “es una muestra palpable que las autoridades centrales no tienen la más mínima intención de respetar las decisiones que se tomen dentro del marco del proceso de zonificación del borde costero”.
“Me parece una clara evidencia que la decisión de abrirle masivamente las puertas a las salmoneras en Magallanes ya ha sido tomada por el Gobierno y lo que resta hacia adelante son solamente los rituales con los que se intentará vestir esta decisión con ropaje de democracia, soberanía y sensatez económica. Pero no nos engañemos: Los únicos que realmente ganarán con esto son los intereses corporativos de la industria”, aseguró
Vera Giusti, quien es Director (s) de Cámara de turismo Austro Chile, una de las organizaciones más importantes del gremio en Magallanes, afirmó que “la instalación de centros de engorda constituye una gravísima amenaza directa a la industria turística regional”.
IMPACTO EN EL FUTURO DE MAGALLANES
La misma visión tiene el Senador por Magallanes Pedro Muñoz (PS), quien reiteró la necesidad imperiosa de concluir la zonificación y, más aún, que este proceso tome en cuenta las opiniones de todos los sectores, particularmente de aquéllos que ya se encuentran consolidados como la pesca y el turismo”.
“No queremos que la pesca artesanal sea afectada, utilizando sus puertos, sitios de abrigo de las naves, rutas y caladeros para la instalación de concesiones y tampoco que las jaulas, pontones e instalaciones de la salmonicultura dañen o alteren los sitios de interés turístico, afectando el medio ambiente o disminuyendo su valor estético”, recalcó el Senador.
Por tal motivo, el parlamentario hizo un llamado a la Subsecretaria de Pesca y a la Subsecretaría de las Fuerzas Armadas (ex Subsecretaría de Marina) a actuar con cautela en esta materia. “Por salvar los intereses de unas cuantas empresas que provocaron su propio desastre en Puerto Montt y Aysén no podemos afectar el futuro de nuestra región”, sentenció.
TURISMO EN REGIÓN PRÍSTINA
Por su parte José Vera Giusti dijo que “durante años, el sector turismo ha estado desarrollando esfuerzos para posicionar a la Región como un destino turístico de excepción en los mercados internacionales; la base de este posicionamiento es el que se trata de una región prístina, con poca o ninguna intervención industrial en el entorno y muy respetuosa del medio ambiente”.
“La industria de la salmonicultura en Chile ha demostrado ser exactamente lo contrario: ha contaminado las aguas en las que se ha instalado hasta aniquilar el hábitat y su biodiversidad y ha destruido groseramente las bellezas paisajísticas del entorno con sus jaulas”, aseguró.
Para el economista, “es imposible pretender plantear con seriedad que el turismo de naturaleza y de intereses especiales, que es el tipo de turismo que más fuertemente se ha expandido en la industria mundial y en el que Magallanes tiene amplias ventajas competitivas, pueda desarrollarse y prosperar en el mismo espacio en que se instala una de las industrias reconocidamente más contaminantes del orbe”.
“Esta travestía conceptual, de intentar juntar turismo con salmonicultura en jaulas, es alentada torpemente por algunas autoridades, que se dejan encandilar por las promesas de los salmoneros: grandes inversiones, aumento del producto y muchos empleos. Cierto, eso trae esta industria, ¿pero a qué costo y para beneficio de quién? Las inversiones y el aumento del producto lucen bien en las cuentas nacionales, pero el ingreso que genera beneficia a las transnacionales que invierten y no a las regiones en las que se instalan”.
José Vera Giusti afirmó además que “el cacareado aumento del empleo es efectivo, pero de bajísima calidad: es mayoritariamente de poca o ninguna calificación, agrega muy poco valor al producto final, de bajas remuneraciones, altos índices de siniestros y además inestable en el tiempo”.
“¿Y todo esto a qué costo? Para Magallanes a costa de la destrucción del activo más importante con que cuenta la Región: una naturaleza esplendorosa, base de la industria turística regional, que genera ingresos principalmente para sus habitantes y sobre todo, sin amenazar el entorno. Insistir en forzar la industria salmonera en Magallanes es simplemente suicida para la Región; una estupidez monumental”, agregó el economista de la Universidad de Chile.
PRESIÓN Y LOBBY SALMONERO
El presidente de Salmón Chile, Cesar Barros, aseguró que "todo lo que pase en el tema del borde costero en la región de Magallanes va a ser muy importante para la salmonicultura. Lo que sí, independientemente del número de concesiones que estén pedidas, es difícil saber qué es lo que se va a entregar y qué es lo que no. Porque hay toda una discusión con el resto de las industrias de la zona".
Una discusión en la que está de mediador el Seremi de Economía de Magallanes, Pablo Ihnen, quien se ha reunido con las organizaciones de operadores de turismo, de la pesca artesanal y representantes de la industria del salmón para avanzar en las negociaciones de acuerdo respecto a la zonificación regional del borde costero. Las que continúan intensamente esta semana Puerto Natales.
Para algunos actores ligados a la actividad de turismo estos encuentros buscan desviar la atención y son una suerte de “cortinas de humo”, porque las decisiones con respecto a las zonas aptas para la acuicultura en Magallanes ya se habrían tomado a nivel central.
En todo caso, la Comisión regional del Borde Costero tiene hasta abril de 2011 para entregar su propuesta de zonificación a la instancia Nacional. Un proceso que no ha estado exento de críticas, debido en un principio al mal manejo para implementar instancias de participación ciudadana, y cuestionamientos al rol de la FAO que prestaría asesoría técnica al Gobierno regional para implementar una supuesta “acuicultura sustentable”.
Para el economista José Vera Giusti, “el comportamiento de la industria salmonera en este proceso ha sido, como cabía esperar, de cauto regocijo: Ya tienen las seguridades de las autoridades nacionales y esperan ver la aplanadora en acción: La industria turística ve claramente el peligro y lo ha denunciado en cuanto foro e instancia le ha sido posible hacerlo. Pero, ¿Qué se puede hacer realmente frente a la acción coludida de una poderosa industria internacional con las autoridades centrales del país?”
El Director (s) de Austro Chile señaló que “en cuanto a la respuesta de las autoridades regionales, me parece que ellas son los consortes ideales para la salmonicultura: En una postura que no sé si es atribuible a ceguera intencionada, a ignorancia o a otro tipo de acuerdos, insisten en ensalzar los supuestos beneficios de la masificación de la industria en Magallanes”.
“Pero en ese feliz conteo –prosiguió Vera Giusti- incluyen únicamente los beneficios de las inversiones, del mayor producto y del mayor empleo, pero no se mencionan siquiera los costos: destrucción del patrimonio natural de la región, destrucción de la industria turística, que los ingresos que genere la industria no beneficiará a los habitantes de la Región y que los empleos que ofrece son de pobre calidad, inestables y generarán (como ocurrió en Aysén y Los Lagos) complicaciones sociales”.
Agregó que “no se puede entender de otra manera que en la propuesta para el desarrollo regional de las nuevas autoridades en una sola frase declaran que el desarrollo de la Región pasa por fomentar el turismo, la acuicultura y la minería. ¿Hay alguien que crea seriamente que se pueda vender un entorno prístino, apenas intervenido, en un esfuerzo e inversiones de años del sector turístico, junto a jaulas de engorda de salmones por todos lados y a una mina de carbón que destruirá parajes maravillosos, además de contaminar irremediablemente las aguas interiores?”.*****FIN*****
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