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Lunes 9 de abril de 2012
Diario Financiero
Normativa entrega en uso borde costero y hasta las 12 millas de mar
territorial a comunidades originarias que lo pidan. Si existen
solicitudes, las peticiones de otras concesiones se paralizan hasta que
se resuelva el pedido indígena.
Por Miguel Bermeo T.
Mientras el sector eléctrico alza la voz por la excesiva judicialización
de los proyectos que ha impedido el desarrollo de nuevas iniciativas –y
el gobierno anuncia sin dar detalles ni medidas concretas que ayudará a
resolver el tema-, otro problema se gesta al borde del mar.
En el año 2008 comenzó a regir la ley 20.249 que crea los Espacios
Costeros Marinos de los Pueblos Originarios (ECMPO), que otorgan a una
comunidad originaria el uso y concesión de una zona del borde costero y
hasta 12 millas del mar territorial, si así lo solicitan. La comunidad
puede pedirlo por varias razones, entre ellas alegando que siempre
desarrolló su actividad religiosa, económica u otra.
El problema se presenta cuando una comunidad eleva una solicitud de
ECMPO por un espacio determinado, pues de inmediato frena todas las
solicitudes de concesiones de uso de borde o marinas en el espacio que
haya solicitado.
Así, varios proyectos están entrampados producto de estas solicitudes.
Uno de ellos es Celulosa Valdivia (de propiedad de Arauco), que debía
construir un ducto para la descargas de riles al mar, pero que se ha
enfrentado a dos solicitudes de ECMPO, sin poder avanzar hace tres años.
La última de ellas de Asociación de Comunidades Indígenas Territorios
Costeros Valdivia y Mariquina, según aparece en el sitio web de Subpesca
que se encarga de recibir las solicitudes.
Otro que está en problemas, es el mismo Consejo de Monumentos que debía
realizar obras de restauración en el Fuerte Ñuble (Región de Los Ríos),
pero que tiene una ECMPO impidiéndoles hacer los trabajos.
Y los afectados suman. El último de ellos es HidroAysén, esto debido a
una solicitud que hizo la Asociación de Comunidades de Hualaihué (X
Región) precisamente en una zona donde la generadora tenía contemplado
hacer parte de su línea de transmisión de manera submarina.
El bloqueo
Ignacio Urrutia, abogado de Urenda Rencoret Orrego y Dôrr, asegura que
“teniendo presente que actualmente la tramitación de este tipo de
concesiones es extensa, claramente se agrega un nuevo elemento a
considerar para los desarrolladores de proyectos. Adicionalmente, las
comunidades indígenas como beneficiarias de este tipo de espacios
costeros amparadas en el reconocimiento del uso ancestral que han hecho
de ellos, aparecen como un nuevo actor gravitante al momento que la
autoridad deba resolver acerca del otorgamiento de concesiones
marítimas”.
Otro abogado acusa que algunas comunidades han violado el espíritu de la
ley. Una prueba de ello, es que toda la costa de la Región de Los Ríos
está con solicitudes de ECMPO, lo que muestra un afán de bloquear los
proyectos. Pero no sólo eso, dice una fuente, sino que impide que otros
pescadores artesanales no indígenas puedan pedir uso económico de
ciertas zonas.
En la industria el temor está instalado ante la posibilidad de que los
proyectos vayan sufriendo retrasos y puedan verse envueltos en un
espiral de nuevas solicitudes de ECMPO, como le pasa a Arauco con
Valdivia.
El sector salmonero está en alerta, aunque lo ven como una amenaza
lejana, considerando que las concesiones están congeladas hasta 2015. Un
empresario de la industria salmonera señala que este es “un tema
importante y delicado, ya que mientras algunas comunidades legítimamente
deben/quieren resguardar sus derechos ancestrales sobre el borde
costero, podrían haber otras que sin tener ningún contacto con el mar en
su historia (y con el propósito de bloquear toda actividad económica o
buscar un beneficio económico) usen esta ley de mala forma”.
También critican que muchas de las solicitudes sean por todo el espacio
del mar territorial, cuando “en Chile nunca tuvimos pueblos indígenas
navegantes. Los únicos eran los Ona, y ellos navegaban en canales”, dice
un abogado.
En la industria ven con preocupación la poca claridad con la que se está
aplicando la nueva normativa. Además, “considerando que en general las
peticiones indígenas están siendo aceptadas últimamente”, dicen en
referencia al fallo que frenó la construcción de un parque eólico en
Chiloé, amparados en el convenio 160 de la OIT.
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