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La discusión que ahora será vista por el pleno del Senado fue rechazada por todos los pueblos indígenas en Chile, sus comunidades y organizaciones especializadas en derecho internacional indígena.
Santiago/Valparaíso. 10 de enero de 2008. (Ecoceanos News)— Senadores gobiernistas y de la oposición derechista aprobaron este martes una singular interpretación del convenio 169 de la OIT sobre derechos de los pueblos indígenas, que no tendría validez internacional, pero que horada la forma y el espíritu de los esfuerzos de Naciones Unidas por avanzar hacia establecer y reforzar los derechos humanos de las personas y pueblos del mundo.
La discusión que ahora será vista por el pleno del Senado fue rechazada por todos los pueblos indígenas en Chile, sus comunidades y organizaciones especializadas en derecho internacional indígena.
Los senadores que aprobaron esta singular propuesta son miembros de la Comisión de Relaciones Exteriores integrada por su presidente Roberto Muñoz Barra, Jorge Pizarro y Juan Pablo Letelier del grupo gobiernista; y Juan Antonio Coloma y Sergio Romero de la oposición derechista.
La peligrosa interpretación afirma que "el Gobierno de la República de Chile, al ratificar el Convenio 169, formula una declaración interpretativa al artículo 35, del referido instrumento internacional, en el sentido que este sólo es aplicable en relación a los tratados internacionales ratificados por Chile, y que se encuentren vigentes."
El artículo 35 precisamente afirma que la ratificación del convenio 169 no deberá menoscabar los derechos y las ventajas garantizada en virtud de otros convenios y recomendaciones, instrumentos internacionales, tratados, o leyes, laudos, costumbres o acuerdos nacionales.
Según Victor Toledo del Centro de Políticas Públicas y Derechos Indígenas, “tal como está formulada la ‘declaración interpretativa’ implica un masivo desconocimiento y menoscabo del derecho internacional de los derechos humanos”.
“De acuerdo a la interpretación chilena la aplicación del Convenio excluiría a la Declaración de Naciones Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, y otros instrumentos, y ¡¡todo el derecho internacional consuetudinario!!”, afirmó el especialista.
Por su parte la codirectora del Observatorio de Derechos de los Pueblos Indígenas, Nancy Yáñez, "el asunto es particularmente grave, puesto que la OIT ha propuesto una interpretación evolutiva del convenio conforme a la Declaración Universal de la ONU, como mecanismo para evitar que el Convenio 169 quede obsoleto y para equipararlo a los estándares actualmente vigentes en el ámbito internacional. Esta postura de la OIT se sustenta, precisamente, en el artículo 35º del convenio, cuyo alcance normativo ha sido restringido por el congreso de la República de Chile".
Según Toledo, ahora se presentan tres posibles escenarios. Que la OIT acepte la ratificación chilena, con semejante declaración interpretativa. En tal caso se establecerá un grave precedente que cambiaria toda la tradición jurídica de la OIT desde su fundación.
Que la OIT registre la ratificación, pero establezca que la “declaración interpretativa” chilena no tiene efectos jurídicos para el derecho internacional de la OIT y sus mecanismos de control. Con esta situación, en la práctica el Convenio nunca se implementará, o tomará décadas y en vez de ser instrumento de dialogo será factor de controversias interminables.
Y la tercera posibilidad es que la OIT rechace por completo tanto la “declaración interpretativa” como la ratificación. En este escenario, según Victor Toledo, “si aun persistiera interés de Chile en ratificar, solo cabe el retiro de la “declaración interpretativa” por parte del Ejecutivo, para volver a presentar la ratificación”.
"Ton pays n'est pas sérieux"
Según Toledo, los hechos en torno a la ratificación del Convenio 169 de la OIT recuerdan una anécdota que cuenta Manuel Montt Balmaceda, ex Rector de la Universidad Diego Portales, y antiguo miembro del Consejo de Administración de OIT en Ginebra. En una Asamblea de la OIT en 1978 -tiempos de dictadura en Chile- un jurista francés le comentó espantado con las declaraciones de la delegación chilena: "Ton pays n'est pas sérieux, Manuel".
Treinta años más tarde, en 2008, al leer la “declaración interpretativa” en Ginebra, tanto en la OIT como en el Consejo de derechos Humanos de Naciones Unidas, podrán decir algo incómodos "Ton pays n'est pas sérieux, Michelle". *****FIN***** |