Ecoceanos exige una Política Nacional de conservación de los fondos marinos y moratoria a minería submarina

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El Reclamo de soberanía del Estado de Chile sobre la plataforma continental extendida en torno a las islas de Rapa Nui y Salas y Gómez deja ver también los intereses puestos en el fondo marino de estos ecosistemas oceánicos del Pacífico Sur. Ecocéanos señaló que “Chile, como país oceánico sudamericano que goza de autoridad en el sector minero mundial tiene un papel clave para impulsar esta moratoria a la minería submarina».


Santiago de Chile, 13 de Octubre de 2020 (Ecocéanos News). El gobierno chileno entregará ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de Naciones Unidas un primer informe donde concluye que la plataforma continental extendida del territorio insular que comprende las islas de Rapa Nui (isla de Pascua) y Salas y Gómez, aumentarán la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Chile desde las 350 a 700 millas náuticas en el Océano Pacífico Suroriental

Esta información, que fue puesta a disposición de la Unidad de Plataforma Continental de la Dirección de Fronteras y Límites de Cancillería chilena, es el resultado de siete años de investigación científica las que fueron realizadas entre el 2009 y 2016 por la Armada de Chile.

En este documento se reporta que en los fondos submarinos de las cadenas de montañas de la isla Rapa Nui y Salas y Gómez, existen depósitos hidrotermales con acumulaciones de costras de manganeso ricas en cobalto y con contenidos de cobre y níquel.

Basado en este informe, el Estado chileno reivindica en el marco de la Convención del Mar de las Naciones Unidas sus derechos soberanos sobre una plataforma continental extendida bajo el mar, la cual supera los 550.000 km2. En casos excepcionales como el de Chile, el derecho internacional autoriza la extensión de esta plataforma más allá de las 200 millas de la ZEE, permitiendo que el Estado ribereño puede explotar los recursos vivos y no vivos, contenidos tanto en el fondo como en el subsuelo marino.

Minería submarina: La futura amenaza para los océanos del planeta

En enero del 2020, el doctor en geología de la Universidad de Chile, Marcelo García, publicó una descripción general de las potencialidades de los recursos mineros existentes en la costa chilena, basado en evidencias científicas provenientes de cruceros y naves que habían obtenido muestras de nódulos metálicos asociados a biodiversidad submarina.

A nivel global la minería submarina es aún un tema incipiente. Sin embargo, esta realidad está cambiando, ya que las grandes potencias tecnológicas están asumiendo estos temas como un “asunto de Estado”.

Las altas concentraciones de minerales que presentan algunos yacimientos submarinos los hacen económicamente muy atractivos, especialmente en los casos de las tierras raras, bismutos y otros minerales, los que tienen una creciente demanda para elaborar productos de la denominada “economía verde”, tales como paneles solares, celulares, autos eléctricos y el almacenamiento de energía eólica y solar.

Una Autoridad Internacional de los Fondos Marinos débil y contradictoria

Al estar estos depósitos de minerales fuera de la ZEE de los Estados ribereños, es la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (International Seabed Authority, ISA) de las Naciones Unidas, quien administra y vigila estas extensas áreas.

La ISA ha otorgado hasta la fecha 29 licencias para explorar minerales en los fondos marinos, las que cubren un área de interés comercial minero de mas de 4 millones de km2 en los océanos Atlánticos, Indico y Pacífico, la cual es mayor que la superficie terrestre total de los principales 20 países de la Unión Europea.

Según varios investigadores, el problema central es que la ISA tiene 2 objetivos contradictorios: explotar los recursos minerales del fondo marino y, a la vez, preservar su biodiversidad.

De hecho, la ISA fue creada en 1996 con cuatro propósitos: Organizar y controlar actividades, regular la extracción de recursos minerales más allá de las jurisdicciones nacionales, proteger y conservar los recursos naturales en el área, y prevenir el daño a la flora y fauna marina, especialmente de los impactos de las actividades de perforación, dragado, excavación, disposición de desechos y otras actividades.

Las debilidades que presenta la ISA como ente regulador, quedan en evidencia en el denominado “Estudio de Impacto de la Extracción de Nódulos Polimetálicos en la Zona” (Código de Minería Submarina), lo cual amenaza los intereses económicos y estratégicos de los países en desarrollo productores terrestres de minerales.

En la actualidad, la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos pretende que una vez que la minería se instale, genere monitoreos y recién entonces desarrolle estándares para ajustar su extracción, a lo que se oponen férreamente los representantes de la comunidad científica y organizaciones ambientalistas.

Universidad de Chile: Se necesita una política de Estado

Rodrigo Fernández, académico que representa a la Universidad de Chile ante el Comité Oceanográfico Nacional (CONA), quien ha participado en diversos cruceros exploratorios en aguas chilenas como investigador de la Universidad de Texas, indicó a El Mercurio que “Es necesario una política de Estado, pues los esfuerzos sistemáticos en geología marina partieron el 2018 con las exploraciones del buque “Cabo de Hornos” de la Armada de Chile.

A diferencia de Hawái y Papúa Nueva Guinea, en Chile no existen estudios que dimensionen las potencialidades económicas de los sulfuros en su ZEE y plataforma extendida. A pesar de existir un escaso conocimiento geológico se estima que en estas áreas del país sudamericano existen las condiciones para la existencia de depósitos submarinos de diferentes minerales.

Coalición para la Conservación de los Fondos Marinos: Una moratoria temporal para la minería submarina

Mientras diversos Estados y empresas transnacionales se encuentran diseñando planes para la extracción de minerales desde el fondo oceánico, diversos sectores de la comunidad científica advierten a la opinión pública y tomadores de decisión sobre el escaso conocimiento científico de como funciona la vida en los frágiles ecosistemas de aguas profundas, y al hecho que las empresas mineras contratistas están buscando licencias de explotación sin realizar las evaluaciones suficientes y de calidad que demuestren que su actividad extractiva no causará un daño catastrófico e irreversible a la vida marina.

Los científicos y organizaciones ciudadanas señalan la existencia de tres tipos de ecosistemas marinos amenazados ambientalmente: Las llanuras abisales que tienen nódulos metálicos, los montes submarinos que poseen costras de minerales en su corteza, y las zonas volcánicas con chimeneas hidrotermales que contienen depósitos de sulfuros masivos con minerales.

A lo anterior se suman las debilidades regulatorias de la ISA como ente regulador, evidenciadas en el Código de Minería Submarina, lo cual es amenazante para los intereses estratégicos y económicos de países en desarrollo productores terrestres de minerales, como es el caso de Chile, principal productor y exportador mundial de cobre.

La Coalición para la Conservación de los Fondos Marinos (Deep Sea Conservation Coalition, DSCC), alianza de mas de 80 organizaciones ciudadanas y científicos a nivel global, señala que debido a la precariedad del borrador del Reglamento del Código de Minería Submarina, y al grave deterioro que actualmente afecta a los ecosistemas oceánicos, es necesario que se apruebe una moratoria temporal para la minería submarina, lo cual ha sido propuesto por el Parlamento Europeo y numerosas organizaciones científicas.

Chile: Jugador clave para impulsar una moratoria temporal para la minería submarina en aguas internacionales

Matthew Gianni, co-fundador y asesor político del Coalición para la Conservación de los Fondos Marinos destaca que Chile es uno de los países que ha planteado su preocupación ante el ISA para abrir las aguas internacionales para la minería de aguas profundas. “Hay que poner en pausa esto, porque no sabemos lo suficiente sobre la biodiversidad del mar profundo, las especies, los ecosistemas, y menos su vulnerabilidad ante los impactos de la minería».

«Estamos hablando de áreas de minería que son de diez mil kilómetros cuadrados, equivalente a algunas de las minas más grandes del mundo, sino las más grandes”, dice Gianni.

Por su parte el Centro Ecocéanos señaló que “Chile, como país oceánico sudamericano que goza de autoridad en el sector minero mundial tiene un papel clave para impulsar esta moratoria y generar alianzas con países con las mismas visiones (“like minded”), como Perú, Brasil, México, Guatemala,Sudáfrica, Papúa Nueva Guinea,Congo, Indonesia, Myanmar, Camerún, Marruecos, Zambia, Ghana, y otros”.