Estos avances en la gobernanza oceánica son fruto de décadas de lucha ciudadana y de las comunidades costeras, y llegan como una señal de esperanza en medio del retroceso de la cooperación internacional. Entrarán en vigor justo cuando la alta mar enfrenta el asalto de corporaciones transnacionales que buscan convertirla en escenario de actividades militares e industriales, como la minería en aguas profundas.
Santiago de Chile, 24 de septiembre 2025 (Ecoceanos News).- El Tratado de Alta Mar, conocido formalmente como Acuerdo sobre la Conservación y el Uso Sostenible de la Biodiversidad Marina de las Zonas situadas fuera de la Jurisdicción Nacional o “Tratado Internacional de Alta Mar” (BBNJ, por sus siglas en inglés) es un instrumento internacional que había sido adoptado por los Estados miembros de las Naciones Unidas en junio de 2023, cuyo objetivo es la protección de todas las áreas marinas ubicadas fuera de las 200 millas de las aguas jurisdicciones de las naciones ribereñas del planeta. Este marco jurídicamente vinculante, permitirá la creación de áreas marinas protegidas, así como el control de las actividades destructivas en alta mar y asegurar la protección del 30% de la superficie de los océanos del planeta para 2030.
Según los términos del Tratado, este entraría en vigor 120 días después de que el sexagésimo Estado ratificara el acuerdo ante la Organización de las Naciones Unidas, superando el umbral necesario. Por ello, después que Marruecos y Sierra Leona se convirtieran en los Estados 60 y 61 en ratificarlo, la protección legal integral de los ecosistemas de alta mar entrará en vigor el 17 de enero de 2026.
Un acuerdo histórico en la OMC para combatir la destructiva sobreinversión pesquera industrial
También en septiembre de 2025 hubo otro hito histórico para la gobernanza oceánica mundial: La entrada en vigor del Acuerdo sobre Subvenciones a la Pesca (ASP) de la Organización Mundial del Comercio (OMC). En el marco de la sesión especial del Consejo General de la OMC en Ginebra, efectuada el 15 de septiembre del 2025, se anunció que el Acuerdo sobre Subvenciones a la Pesca (ASP) había alcanzado el quorum requerido de dos tercios de sus miembros con instrumentos de aceptación depositados.
El ASP prohíbe la entrega de subvenciones de parte de los Estados que permitan las operaciones de pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR); la captura de poblaciones marina sobreexplotadas y la pesca en altamar de poblaciones no reguladas. Este tratado, concluido en junio de 2022 durante la Duodécima Conferencia Ministerial (CM12) de la OMC, es el primer acuerdo de la OMC que tiene a la sostenibilidad ambiental como su centro.
Implicancias de los acuerdos de pesca de la OMC para Chile
En diciembre de 2023, la subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales del gobierno de Chile hizo entrega a la Directora General de la OMC, Ngozi Okonjo-Iweala, del instrumento de aceptación del Acuerdo sobre Subvenciones a la Pesca (ASP), aprobado por el Congreso Nacional en octubre de ese año.
Chile fue el segundo país mundial y el primer país de Latinoamérica en ratificar en febrero del 2024 este instrumento internacional.
En su momento, el presidente Gabriel Boric destacó que el ASP es una señal positiva en defensa del multilateralismo y una contribución concreta al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en particular la meta 14.6 de la Agenda 2030 sobre conservación de los océanos.
El acuerdo deberá concluir en un plazo de 4 años, donde existirá una segunda etapa de negociaciones que abordarán aspectos sobre sobrecapacidad y sobrepesca de las flotas industriales.
La ONU y la protección de la alta mar
Chile fue pionero al convertirse en el primer país del mundo en ratificar el Tratado Internacional de Alta Mar, el 16 de enero de 2024. Este tratado permitirá la creación de áreas marinas protegidas, buscando garantizar el uso sostenible de los recursos genéticos en aguas internacionales ubicadas fueras de las 200 millas marinas.
Este pacto cubre dos tercios de la superficie oceánica mundial, estableciendo normas jurídicamente vinculantes para conservar y utilizar de manera sostenible la biodiversidad marina; compartir de manera más equitativa los beneficios de los recursos genéticos, el crear áreas marinas protegidas, fortalecer la cooperación científica y la creación de capacidades nacionales.
Centro Ecoceanos: El Tratado Internacional de Alta Mar y la tarea de enfrentar la sobrepesca y la minería de aguas profundas
El director del Centro Ecoceanos, Juan Carlos Cárdenas, afirmó que “menos del 10 % de los océanos del mundo están protegidos legalmente, y en el resto de estas áreas existe escasa protección efectiva”.
Cárdenas indicó que “estos dos nuevos avances en la gobernanza de los océanos globales son producto de décadas de lucha ciudadana y de las comunidades costeras del planeta”, y que “constituyen una estimulante señal en momentos que se cierne un oscuro panorama para la diplomacia internacional y la cooperación entre las naciones para alcanzar objetivos comunes en defensa de la vida en nuestros océanos y de la paz en nuestro planeta”.
El director de la organización socioambiental alertó sobre el hecho que estos acuerdos entrarán en vigor en momentos que la alta mar enfrenta un verdadero asalto de parte de las corporaciones transnacionales, para convertirse en un escenario de actividades militares e industriales controvertidas, como lo es la minería en aguas profundas.
Un salvavida para los océanos hacia el 2030
El Tratado Internacional de Alta Mar se sustenta en la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, la que es considerada como la “constitución de los océanos”. En ella se establece un conjunto integral de regulaciones para la conservación de los ecosistemas de la alta mar, las que reemplazaría al conjunto de normas existentes desarrolladas por agencias de las Naciones Unidas y organizaciones industriales en sectores del petróleo, la pesca industrial intensiva y el transporte marítimo. Su entrada en vigor será clave para cumplir el compromiso global de proteger el 30% de las áreas terrestres y marinas para 2030, establecido en el Marco Global de Biodiversidad de Kunming-Montreal.