El reportaje del influyente medio noruego Intrafish alerta sobre la grave crisis de seguridad laboral en la salmonicultura chilena: en lo que va del año ya han muerto siete trabajadores, seis de ellos tras el hundimiento del catamarán Koñimó I en el fiordo de Reloncaví, evidenciando precarias condiciones laborales y la ausencia de medidas básicas de seguridad en una industria que lidera a nivel mundial las muertes de trabajadores.
Publicado en Intrafish
05 de febrero de 2026
Bent-Are-Jensen
Periodista
En lo que va del año, ya han muerto siete trabajadores. El 9 de enero, Intrafish reportó el primer accidente mortal de buceo del año. El miércoles 28 de enero, a las 4:00 am, seis tripulantes fallecieron a bordo del barco de servicio de la industria del salmón, de 80 toneladas “Koñimó I”. El catamarán se hundió a 40 metros de profundidad, en el fiordo de Reloncaví, a casi 80 kilómetros de la ciudad de Puerto Montt, centro de la actividad acuícola del país.
La embarcación pertenecía a la empresa contratista “Agua Santa”, la cual trabajaba para las empresas productoras Salmones Austral y Trusal. Ninguno de los fallecidos llevaba chalecos salvavidas, según el sitio web de Ecoceanos, una organización tan crítica con la industria salmonera, que puede ser considerada opositora.
“Chile tiene el récord mundial de muertes en la industria salmonera global”, declaró el director de Ecoceanos, Juan Carlos Cárdenas, según El Ciudadano. Cárdenas culpa a las precarias condiciones laborales existentes. Intrafish lo había citado anteriormente señalando que un “buzo vale menos que un salmón de exportación”.
Cárdenas está molesto con una de las periodistas más destacadas del país, quien declaró en el programa central de noticias de televisión, que los accidentes de este año ocurrieron a pesar de que la industria opera con los más altos estándares de seguridad.
El medio El Ciudadano escribe que las estadísticas de muertes en Chile superan con creces a las de países como Noruega y Canadá. Estas 90 muertes en poco menos de 13 años constituyen la cara visible de un modelo de crecimiento de producción acelerado, el que es cuestionado por su alto impacto negativo sobre el medio ambiente. Cada fallecimiento representa una vida perdida en un centro de cultivo, una planta procesadora o, como en este caso, en el transporte marítimo”, escribe el periódico, refiriéndose al catamarán hundido recientemente.

En otro reportaje, Cárdenas se centra especialmente en las precarias condiciones laborales de los buzos. En los últimos 18 años, se han producido 245 accidentes laborales, según declaró al canal de televisión chileno online La Voz de los que Sobran.
El Centro Ecoceanos mantiene sus propias estadísticas de accidentes basadas en cifras públicas, informes de prensa y contactos en el sector de trabajadores.