
La defensa de las poblaciones de cetáceos ha sido una de las líneas fundadoras y de trabajo permanente de Ecoceanos. Junto a organizaciones ciudadanas, de pescadores artesanales y de pueblos indígenas hemos logrado que las aguas jurisdiccionales chilenas sean un Santuario de Protección de las Ballenas.
La mega industria salmonera es un enclave económico colonial, sin vínculos con el derecho al trabajo decente y con la necesidad de alimentación nacional. Ha debilitado el patrimonio sanitario y ambiental de las zonas costeras del sur de Chile al contaminar con químicos y antibióticos que generan resistencia bacteriana. Ha transformando a territorios costeros en “zonas de sacrificio”.
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El Centro de Conservación Cetácea, afirmó que en Chile solo se registran alrededor de 50 ejemplares maduros de esta especie. Los principales culpables de esta situación son el desarrollo comercial y pesquero, especialmente la acuicultura y el cultivo de salmones. En tanto Juan Carlos Cárdenas, director de Ecoceanos, afirmó que le han solicitado al presidente Boric “que implemente las recomendaciones de la CBI, que ha identificado a la expansión y la operación de la industria salmonera como la principal amenaza de la recuperación de las poblaciones de ballenas en peligro de extinción”.